martes, 20 de julio de 2010

¡ ¡ ¡ EL AFÁN POR LAS AÑADIDURAS..! ! !

Es sorprendente como nos olvidamos de que hay un Dios que está con nosotros a cada instante. Si usted se ha convertido a Cristo y le ha aceptado como su Señor y Salvador personal, usted tiene el Espíritu Santo de Dios en su vida. Pablo nos lo recuerda en 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” ¿Y saben que sucede cuando nos olvidamos de esta realidad? Lo que sucede es que hacemos, pensamos y decimos cosas que contristan al Espíritu Santo que mora en nosotros. Cada vez que vuelvo en mí (que es la acción del Espíritu Santo como en la parábola del hijo pródigo) y pienso en lo que he hecho me siento mal, porque me doy cuenta de que he contristado al Espíritu Santo de Dios que habita en mí.

Un buen amigo mío aporta lo siguiente con respecto a este tema: “Además de contristarlo, también cometemos otras acciones contra Él. La Biblia nos pide: “no apaguéis al Espíritu”, “No ignoréis al Espíritu”; además de la muy conocida orden de “no blasfemar contra el Espíritu”. Dios nos habla a través de Él y nosotros lo ignoramos muchas veces; eso contrista al Espíritu, a la vez que lo vamos apagando poco a poco, al punto de que nos volvemos “fríos” espiritualmente. ¡Nos resistimos a la presencia de Dios en nuestras vidas!!””

Muy certero este aporte de mi amigo.

¿Saben?, somos muy dados a decir frases como: “Dios todo lo ve..!!”, “No hay nada que esté oculto que no vaya a salir a la luz..!!”, etc. pero pareciera que no nos percatamos de que esto aplica para todos!! Efectivamente, Dios ve TODO lo que hacen los inconversos, los impíos, pero también ve TODO lo que hacemos usted y yo.!! Él también observa todo lo que hacen los “cristianos”.

Decimos que creemos en el Dios de la Biblia, en Su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo, pero nos la pasamos todos los días afanados buscando las cosas del mundo y olvidándonos de que Dios quiere que le entreguemos todo el control al Espíritu Santo que mora en cada uno de nosotros.
Cuando nos afanamos, dejamos de obedecerle al Señor Jesucristo, quién nos da como mandamiento precisamente lo contrario: que no nos afanemos..!! Repasemos en Mateo capítulo 6 el mandato de Nuestro Señor:
“6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Continúa mi amigo comentando sobre este tema: “Como parte de las señales de los últimos tiempos, la Biblia indica que la vida en la Tierra va a ser muy acelerada, “la ciencia aumentará”, “el mal aumentará”; hace referencia al afán en que la humanidad iba a entrar para estos días, conocido comúnmente como “ESTRESS”…Y todos sabemos que esa moderna “enfermedad” provoca infartos, dolores de cabeza, suicidios, problemas gástricos y mucho más.
La enseñanza del Señor en esos pasajes es tan simple como echar “toda nuestra ansiedad sobre él”… pero como nos cuesta! El Señor no espera que seamos conformistas, pero si agradecidos con lo que tenemos, sea poco, mucho, o nada. Él espera que crezcamos íntegramente (alma, cuerpo, espíritu):
Alma: nuestros afectos, nuestros sentimientos, el amor de nuestra familia.. de nuestra pareja, etc.
Cuerpo: crecer sanos, alimentarnos sanamente, chequearnos con el médico, cuidar nuestro templo.
Espiritu: nuestra relación diaria con el Señor

La Biblia nos enseña en 3 Juan 1: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” Esto hay que tenerlo muy presente..!!

Coincido con mi amigo en este aporte que nos da..!!

¿Conoce usted personas que viven buscando las añadiduras todos los días? Yo sí, yo he sido uno de esos. ¿Y saben por qué? Porque de alguna manera nos han enseñado que yo debo de vivir aquí en la tierra con todo lo mejor, porque un “hijo” de Dios tiene que tener lo mejor!! Y no es que esté en contra de que vivamos bien. ¿A quién le gusta vivir mal? A nadie por supuesto. El punto es que nos afanamos por tratar de tener mejores cosas que los inconversos, pero el problema es que si no lo logramos, nos frustramos y nos empezamos a apartar de Dios.
¿Y porqué es que no lo logramos? Muy sencillo, porque no estamos obedeciendo la primera parte del verso 33: “…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Ahora, es importante dejar claro también, algo que personalmente creo (usted no tiene por qué creerlo) y que tiene que ver con la naturaleza de Nuestro Dios, y es lo siguiente: “Yo no creo que Dios sea un Padre alcahueta”. Lo que quiero decir con esto es que pareciera que pensamos que si obedecemos al Señor en “buscar primeramente” su Reino y su justicia, entonces Dios nos va a dar TODO en bandeja.

Yo creo que el hacer dinero es una habilidad, es un arte, y para esto hay que, o traerlo en la sangre o aprenderlo durante varios añitos de estudio. Así como también es un arte el administrar bien las finanzas y los recursos que Dios nos provee. Como también es una decisión nuestra el ser un buen trabajador, emprendedor o empresario, o el ser un vago, un negligente.

Yo conozco a mucha gente exitosa en los negocios y que pareciera que son “buenas” personas. Y son así, porque han nacido en ese “mundo” dentro de sus familias o porque han decidido en un momento de sus vidas aprender y lo han logrado. Tienen todas las añadiduras que quizá usted y yo podríamos anhelar, pero NO TIENEN lo mejor que es “el Reino de Dios y su justicia”. Usted y yo tenemos ese gran privilegio, porque ya tomamos la decisión de rendirnos al Señorío de Jesucristo, para esas otras personas la oportunidad está en que un “hijo” de Dios les predique las buenas nuevas.

Lo que quiero ir estableciendo como principio, es que no nos debemos de afanar por esas cosas, porque nuestro Padre que está en los Cielos conoce nuestras necesidades y Él nos ayuda a atenderlas. No nos dejemos influenciar por doctrinas que nos mandan a buscar las añadiduras en un afán de demostrarle al “mundo” que nosotros tenemos el derecho a tener lo que ellos tienen. Esto es actuar afanados y en desobediencia a nuestro Señor.

Demostrémosle al Señor que estamos agradecidos por TODO lo que Él ha hecho por nosotros hasta el día de hoy. Si usted es un buen “hijo” de Dios estoy seguro que aunque haya pasado por aflicciones (¡algo completamente normal en la vida de un cristiano..!) es muy probable que no le haya faltado nada de lo que ha necesitado. ¿Entendemos este concepto? Lo que quiero recordarles es que Dios nos da siempre TODO lo que necesitamos de acuerdo a Su voluntad, no TODO lo que queremos, lo cual debe estar también dentro de Su voluntad.

Repasemos lo que nos enseña la Palabra en el Salmo 23:1 “Jehová es mi pastor; nada me faltará.” El problema que yo veo aquí es que nos han enseñado “Jehová es mi pastor, todo lo tendré.” Dios siempre va a tener cuidado de sus hijos y nada nos va a faltar si estamos dentro de Su voluntad. Ahora, yo creo que unos “hijos” van a tener más o menos cosas que los otros, dependiendo de sus habilidades y dones. ¡! Siempre ha sido así..!!

Otro aporte de mi amigo con respecto a este tema: “Yo no hace mucho aprendí algo MUY IMPORTANTE: que a veces uno le pide al Señor algo, pero no toma en cuenta que hay que asumir responsabilidades. Cuando compré mi primer carro, yo le pedía al Señor “ayúdame a comprarme un carrito”. Y a la vez trabajé, ahorré y obtuve un pequeño crédito que yo vi que podía asumir responsablemente, y entonces compré mi primer carrito!!

Pero cuando lo tuve, me di cuenta que hay que echarle gasolina, llevarlo a revisar, pagar impuestos, pagar multas, conducir con mucha responsabilidad, pagarle al mecánico y en fin… adivinen qué… un montón de tribulaciones más sobre mí!!
Así, que si yo hoy quiero tener un Toyota Hilux nuevo, sé que debo prepararme. Que si yo quiero una finca de 80 hectáreas de montaña, tengo que prepararme, por eso también me preparé para casarme, y ahora con mi esposa, nos estamos preparando para nuestros hijos!!

Correcto, gracias a mi amigo por su aporte..!! Yo le agregaría que debemos ser responsables a la hora de pedirle a Dios cualquier cosa. Todo tiene su responsabilidad implícita.
Un “hijo” de Dios, bilingüe, con una maestría y trabajando en una transnacional es muy probable que vaya a lograr algunas cosas distintas y hasta mejores oportunidades de crecimiento profesional y material, que un “hijo” de Dios campesino, labrador de la tierra y ubicado en una zona bastante alejada de las ciudades y que su nivel de educación es probablemente bajo. Los dos tienen el mismo llamado y delante de Dios Padre son “hijos”, pero sus vidas van a ser muy distintas, es obvio.

Pero, ¡cuidado!, debemos de entender las añadiduras como algo que el Señor me permite tener y administrar para que yo lo pueda usar en beneficio de mi casa y en beneficio de todo aquel que necesite de mi ayuda. Si yo miro las añadiduras como un nivel para determinar que tan buena relación tengo con Dios, estoy en problemas. Lo que pasa es que en muchas congregaciones esta es la doctrina que enseñan.

Esta doctrina está directamente relacionada con la prosperidad material. Si yo estoy mal económicamente (o no tengo los millones que quisiera..) entonces es porque no estoy diezmando u ofrendando generosamente, o porque estoy en pecado, según enseñan. La enseñanza es, que si quiero ver la bendición de Dios sobre mi vida, entonces tengo que, obligatoriamente, diezmar, sembrar, ofrendar, pactar, probar a Dios, ayunar, etc. Todo esto son obras con las cuales tratan de obtener la salvación. ¿Y donde queda la gracia de Dios aquí? Yo pregunto, ¿quién soy yo para “probar” a Dios? Este término “probar” viene de Malaquías 3:8-9 y tiene que ver con la palabra que Dios le envió al pueblo de Israel que le estaba desobedeciendo con los diezmos.

Pero esta palabra Dios la envió por medio de su profeta Malaquías al pueblo de Israel. Y por si usted es de los que creen que esta parte de la ley nos afecta a nosotros hoy, le invito a leer Malaquías 1:1 para que entienda a quién iba dirigida esta palabra: “Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías”.

Y también Malaquías 3: 6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. 7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? 8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Es en este mismo capítulo donde Dios les dice: “3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
3:12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.”

¿Sencillo y claro, verdad? Aquí Dios les dice claramente, “…traed los diezmos al alfolí”. El alfolí, según el Diccionario de la Real Academia Española significa: Granero o pósito, almacén de la sal. Era una bodega para almacenar los alimentos producto de los diezmos del pueblo de Israel y que servía para alimentar a los levitas. De hecho Dios sigue diciendo: “y haya alimento en mi casa”. Dios no dice: “Y haya dinero en mi casa”. Dios habla de alimento porque esto es lo que Él había establecido como parte de la ley para el pueblo de Israel.

El error está cuando nos enseñan que nosotros le robamos a Dios porque no estamos obedeciendo lo que dicen estos versículos. Y que la única manera de ver las ventanas de los cielos abiertas es diezmando dinero de nuestros ingresos mensuales, en forma obligatoria. El error está cuando alguien busca consejería porque está muy mal económicamente, con la familia, o con los negocios, y lo primero que se le cuestiona es si está diezmando. Y cuando esta persona dice que no, entonces qué fácil es decirle que el devorador se está comiendo su bendición porque él no diezma y le está robando a Dios.

Esta persona, que llega desecha por su situación, cuando se le confronta de esta manera, es muy probable que salga atemorizado, pensando que efectivamente le ha estado robando a Dios y que por eso Dios le está castigando..!!!! ¿No sería lo correcto orientarlo en temas de administración de las finanzas, en enseñarle que Dios espera que cada uno de sus hijos sea un excelente mayordomo? Yo creo que eso sería lo mejor.!!

Yo les pregunto, ¿si fuera cierto que Dios lo está castigando, en donde queda la obra redentora de Jesucristo en la Cruz del Calvario? Porque la Palabra me enseña que El me redimió de mi pecado y que instituyó un Nuevo Pacto. Dios estableció un Nuevo Pacto, no el hombre. Y lo estableció por medio de Jesucristo. Jesús vino a cumplir con TODA la ley, la que ni usted ni yo podíamos, ni podemos cumplir; para que por medio de ese Nuevo Pacto podamos obtener la vida eterna.
La vida eterna se obtiene creyendo en Jesucristo, en su obra redentora, aceptando y declarando el señorío de Jesucristo sobre nuestras vidas y confesando delante de los hombres que El es nuestro Señor y Salvador. No se obtiene con cumplir obligatoriamente con el diezmo porque si no lo hacemos le estamos robando a Dios. Esta ha sido una estrategia muy bien utilizada por la mayoría de los pastores de la iglesia, ya que de esta manera se aseguran un monto determinado en las finanzas y de acuerdo a esto pueden realizar “sus” proyectos o megaproyectos; no necesariamente los de Dios.

Que tiene que ver todo esto con el tema principal de este estudio, bueno, que al ser enseñados con esta doctrina, entonces nuestro afán va a estar dirigido a un asunto de finanzas, de cosas materiales, creyendo que la única manera de obtener el favor de Dios es a través de mi obediencia al diezmar, y temerosos de que si no lo hacemos caemos en maldición. Cuando una persona vive su vida cristiana de esta manera, deja de lado los verdaderos principios para lograr la bendición en Dios. ¿Cuáles son? Pues los que establecimos cuando comenzamos este artículo: “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia”, que de esta forma todo lo demás que necesitemos (las añadiduras) Dios nos lo proveerá.

¿Cómo busco primeramente el reino de Dios y su justicia?
Aceptando la salvación de Dios en Cristo Jesús por gracia, sabiendo que no soy merecedor de esto, pero que a Dios le a placido hacerlo de esta manera y que esto sí debo de obedecerlo obligatoriamente para obtener la salvación, la vida eterna. Jesús mismo lo dijo en Juan 6:28-29: “28Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”

El favor de Dios para conmigo, para con mi casa, está cuando yo creo y confieso que Jesucristo es el Señor y que es el único camino al Padre. Que en El está la plenitud de todas las cosas. Que en El ya Dios me ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Que Dios me escogió en El antes de la fundación del mundo. Que Dios me ha adoptado como su hijo por medio de Jesucristo. Que en él tengo redención mediante su sangre, el perdón de mi pecado, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. Qué por medio de él Dios me hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo. Que en él fui hecho heredero, pues soy predestinado según el plan de Dios que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad. Que por medio de él, al escuchar el mensaje del evangelio, fui marcado con el sello que es el Espíritu Santo prometido. (Efesios 1:3-13)

Deje de estar afanado por las añadiduras. Busque el reino de Dios y su justicia, ¡!!PRIMERAMENTE.!!! (Mateo 6:33)


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