domingo, 30 de agosto de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

SEXTA PARTE

Principio No. 5
Dios quiere que obedezcamos a las autoridades, a los que están en eminencia

1 Pedro 2: 13-15: 13Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. 15Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.”

Debemos someternos a quién está en autoridad, a los que dirigen los destinos del país, debemos de obedecer las leyes del Estado. Constantemente somos tentados a violar las leyes, pero si lo hacemos estamos en contra de la voluntad de Dios. Eso no significa que Dios esté de acuerdo y apruebe las leyes de todos los gobiernos; pero nosotros debemos ser modelos en obedecer las leyes del estado.

Yo no me imagino una persona que se dice ser “cristiana” sobornando a un oficial de tránsito que lo sorprendió violando la ley. Tampoco me parecería correcto que esta misma persona evada los impuestos en forma consciente y utilizando a un asesor en contabilidad o finanzas “cristiano” para que le ayude a hacerlo.

Debemos de orar por nuestros presidentes para que gobiernen con sabiduría, la sabiduría proveniente de Dios. No debemos ser como las personas del “mundo” que viven hablando mal y burlándose de las autoridades, y aún más si no son del partido político de su agrado. Si lo hacemos, primero estamos actuando como los del “mundo” en lugar de dar un buen testimonio para que ellos nos imiten y segundo estamos en contra de la voluntad de Dios.

Deberíamos ser los primeros en pagar los impuestos, deberíamos ser ejemplo conduciendo nuestros autos, deberíamos ser ejemplo en la cancelación de nuestras deudas y en respetar el derecho de los demás. ¿Le ha pasado, que conduciendo su auto se encuentra ante una situación que le desagrada y todo usted está listo para actuar como lo haría una persona que no es cristiana (maldiciendo, haciendo ademanes desagradables, actuando como un energúmeno) y de pronto ve en la misma escena a un hermano de la iglesia y lo peor es que él venía en la misma actitud..? ¡A mí sí..!! Y uno se da cuenta en ese instante, que aún el orgullo, la soberbia, y los malos pensamientos le dominan ante este tipo de situaciones. Pero si hacemos la voluntad de Dios y actuamos como verdaderos hijos suyos, entonces nuestro testimonio va a callar la ignorancia de los insensatos.

Si hay leyes que no nos gustan, tenemos el derecho de trabajar para cambiarlas. Las ciudades va a ser aun mejor cuando haya más líderes comunales, municipales y estatales cristianos, que caminen en la voluntad de Dios, personas temerosas de Dios, que caminen en la Palabra de Dios, que tengan la Palabra de Dios como lumbrera a su camino, que sean luz en las tinieblas; cuando eso ocurra las ciudades va a ser aún más impactadas por el poder del evangelio.

Y si hay situaciones legales que no nos gustan, entonces orémosle a Dios para que cambie las circunstancias. Pero si no lo hiciera, tengamos paz, que nuestra sumisión ante esa situación será usada como testimonio para otros.

El apóstol Pablo dice que la voluntad de Dios se cumple de corazón, no como agradando a los hombres, sino como agradando al Señor (Efesios 6: 6-7).
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miércoles, 12 de agosto de 2009

EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU

Hasta el siglo XX los teólogos ponían muy poca atención a la frase el bautismo del Espíritu Santo. Y probablemente todo esto se debe a que esta frase precisa no se encuentra en ninguna parte del Nuevo Testamento y la idea en sí misma casi no ocurre. En efecto, solo hay tres referencias, Mateo 3:11 y pasajes paralelos, donde Juan el Bautista proclama que Cristo bautizará en el Espíritu Santo; en Hechos 1:5 donde nuestro Señor promete que sus discípulos serán bautizados en el Espíritu Santo; en 1 Cor. 12:13 donde Pablo afirma que todos los cristianos fueron bautizados en un solo Espíritu.

A pesar de las pocas referencias bíblicas directas que hay, la importancia de ésta doctrina no puede medirse por este parámetro. Bautismo en el Espíritu Santo es solo una de las varias maneras de llamar aquella experiencia de iniciación, muy importante, mediante la cual el Espíritu Santo viene a morar en el creyente, y como tal, rivaliza con la doctrina de la unión con Cristo como el único concepto más importante de la doctrina de la salvación.

La teología pentecostal enseña que es perfectamente posible que una persona haya nacido de nuevo y, sin embargo, no haya recibido el bautismo en el Espíritu Santo, y que en verdad, algunos cristianos nunca reciban esta bendición. Insiste en que regeneración y conversión son dos cosas distintas y que el bautismo es subsecuentemente a la conversión.

Uno de los más grandes defensores de este punto de vista es R. A. Torrey. El escribe lo siguiente: “El bautismo en el Espíritu Santo es la obra del Espíritu Santo distinta de y adicional a su obra de regeneración. En otras palabras, una cosa es nacer de nuevo por el Espíritu Santo, y otra el ser bautizado con el Espíritu Santo”. Ralph M. Riggs, un teólogo pentecostal contemporáneo, es igualmente enfático: “aunque todos los creyentes tienen el Espíritu Santo, sin embargo aún falta que todos los creyentes, además de tenerlo, puedan ser llenos o bautizados con el Espíritu Santo”. Antes del Pentecostés los discípulos “ya habían recibido el Espíritu Santo, pero todavía les faltaba el bautismo en el Espíritu Santo”.

Recibir, ser lleno y ser bautizado
Una gran dificultad que al instante enfrenta esta doctrina es que el idioma del Nuevo Testamento simplemente no nos permite hacer estas distinciones entre el ser bautizado en el Espíritu y el recibir el Espíritu. Estos y otros términos se usan de manera intercambiable. Por ejemplo, en Hechos 1:5, Lucas predice el día de Pentecostés como una experiencia de ser bautizado en el Espíritu. En Hechos 2:4 lo describe como una experiencia de ser llenos con el Espíritu. En Hechos 1:8 se describe la venida del Espíritu sobre ellos de la misma manera que se describe en Hechos 2:38 como recibir el Espíritu. De esta manera tenemos que concluir que, el que el Espíritu venga sobre nosotros, recibir el Espíritu, ser llenos del Espíritu y ser bautizados con el Espíritu, es una y la misma experiencia.

La manera como Lucas describe la experiencia de Cornelio y su familia es igualmente significativa. Él lo entiende como un paralelo exacto al Pentecostés (Hch. 11:5) y como el preciso cumplimiento de la promesa de nuestro Señor, “seréis bautizados en el Espíritu Santo (Hch. 11:16)”. Sin embargo, al describir este evento él no usa las frases de llenura o bautismo. El dice que el Espíritu Santo cayó sobre ellos (Hch. 10:44), y lo más significativo de todo es que en realidad ellos recibieron el Espíritu Santo (Hch. 10:47).

Con toda seguridad, es muy claro que nadie puede invocar la autoridad del Nuevo Testamento para declarar que “todos han recibido el Espíritu, pero no todos han sido bautizados, o llenos con el Espíritu”.

Todos los creyentes son bautizados en el Espíritu
Hay considerable evidencia directa en el Nuevo Testamento que indica que todos los creyentes experimentan el bautismo con el Espíritu Santo.

Para comenzar, uno de los puntos principales de la profecía de Joel 2:28-32 es la universalidad del don del Espíritu, de lo cual el Pentecostés es el cumplimiento. El Espíritu sería derramado sobre toda carne. El Espíritu no vendría sobre los eminentes sino también sobre los siervos y siervas. La narración de Lucas deja claro que esto es lo que exactamente sucedió. Todos los creyentes fueron bautizados en el Espíritu Santo (Hch. 2:4). En Hechos 1:13-26 se describe a toda la iglesia con las palabras “todos eran de una sola mente en un solo lugar” y cuando el bautismo vino, vino sobre todos ellos. En aquel momento no había un solo creyente en el mundo que quedara sin ser bautizado en el Espíritu.

La descripción de la experiencia de los 3,000 que se convirtieron mediante la predicación de Pedro ciertamente concuerda con esto. Pedro prometió que aquellos que respondían a este mensaje recibirían el don del Espíritu Santo (Hch. 2:38). Pero él no lo daba a entender como algo adicional a la experiencia básica de la salvación: “Arrepentíos y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para remisión de pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Remisión de pecados y don del Espíritu van juntos.

La misma doctrina la tenemos también en 1 Cor. 12:13, “Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo”. Algunos han expresado sus reservas acerca de la relevancia de este pasaje en cuanto al bautismo en el Espíritu y han sugerido que se refiere al bautismo por el Espíritu. Es difícil entender las razones para esto, pues gramaticalmente la expresión es exactamente la misma que en Hechos 1:5.

Si Pablo hubiera querido expresar la idea de bautismo por el Espíritu entonces lo hubiese hecho sin ambigüedades, usando la preposición hupo (por) en vez de la preposición en (en). La enseñanza de Pablo es uniforme en que Cristo es el que bautiza. En Mateo 3:11, por ejemplo, Juan el Bautista dice, “El os bautizará en el Espíritu Santo”. Pedro habla de la misma manera en Hechos 2:33. El Cristo exaltado ha derramado el Espíritu Santo. La única alternativa a esto, es que algunas veces, se representa como un don del Padre (Hch.1:4). El Espíritu mismo no es el que bautiza. Somos bautizados en El, o somos bautizados con el Espíritu Santo.

Esto queda confirmado en la segunda parte de 1 Cor. 12:13, “a todos se nos dio de beber del mismo Espíritu”. T.C. Edwards señala que el significado de esta metáfora es “Como plantas somos empapados en el Espíritu. El mismo chorro riega todos los campos y penetra hasta las raicillas de cada brizna de césped”.

Pablo define el propósito de este bautismo en la frase “en un solo cuerpo”. Todos somos bautizados (sumergidos, sedientos, regados) en el mismo Espíritu con la finalidad de nuestra formación o de llegar a ser un solo cuerpo. Esto descarta la interpretación elitista, en el sentido de que el bautismo con el Espíritu Santo es la experiencia de unos cuantos. Todos los creyentes son miembros de un solo cuerpo y como tales todos son bautizados, todos son remojados en el mismo Espíritu. Igualmente todos tienen dones espirituales, los cuales son esenciales para el funcionamiento adecuado del cuerpo, de tal modo que nadie se sienta inferior y sobre todo que nadie se sienta sobrante.

El argumento según el cual es posible ser regenerado y no poseer el bautismo en el Espíritu Santo es difícil de sustentar en el nivel teológico y exegético. Todos los cristianos están unidos a Cristo. Sugerir que esto puede ser así, sin una correspondiente unión con el Espíritu, sería separar estas dos personas en una manera que es muy inconsistente con la teología trinitaria histórica. El Hijo y el Espíritu son, con el Padre, un solo Dios. Tan estrecha es la unión, que cada una está en la otra (Juan 14:10), de tal manera que la misión del Consolador es igual a la misión del Hijo (Juan 14:18), e incluso Pablo puede decir, “El Señor (Jesucristo) es el Espíritu” (2 Cor. 3:17).

Estar completamente en el Hijo es estar completamente en el Espíritu. Tener a Cristo morando en nuestro corazón por fe, es simultáneamente tener el Espíritu en el interior y ser lleno con toda la plenitud de Dios (Ef. 3:16-19).

Lo que enseña el Nuevo Testamento acerca de la fe
La fe salva, por lo que es inadmisible confinarla a la regeneración y conversión, excluyendo el don del Espíritu. El Espíritu es el don indecible (2 Cor. 9:15). El es pre-eminente promesa del Padre (Hch. 1:4) y el sello invariable de nuestra filiación (Ef.1:13). Participando de la experiencia de Cristo, el Espíritu Santo es el clímax de la bendición apostólica (2 Cor.13:14). Incluso según el Antiguo Testamento, la salvación no podía definirse aparte de recibir el Espíritu, “Pondré mi Espíritu dentro de ti, y haré que andéis en mis estatutos” (Ezq.36:27).

Pero el Nuevo Testamento no solo insiste que el bautismo en el Espíritu es parte de la salvación misma, sino que también afirma explícitamente que la fe y el don del Espíritu están inseparablemente conectados. Esto aparece claramente en la pegunta retórica de Pablo en Gálatas 3:2, “¿Recibisteis el Espíritu por las obras de ley o por el oír con fe?” Pablo enseña la misma doctrina en Efesios 1:13, “En El también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en El fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Todo lo que hicieron los Efesios fue creer, y habiéndolo hecho, fueron sellados. Gálatas 3:14 es mucho más claro todavía. Recibimos la promesa del Espíritu mediante la Fe.

El servicio cristiano
Con la enseñanza del Nuevo Testamento acerca del servicio cristiano es realmente imposible reconciliar la noción de que algunos cristianos no poseen la plenitud del Espíritu. Torrey intenta distinguir entre ser salvo y estar listo para servir y se permite la sorprendente afirmación, “Ahora bien, si el hombre es regenerado entonces es salvo. Si tiene que morir irá al cielo. Pero aunque sea salvo, aún no está en condiciones para el servicio de Dios”. Esto hace tal violencia a la teología del Nuevo Testamento, que uno no puede, sino suspirar de asombro. Ser redimidos del pecado implica llegar a ser a la vez siervos de la justicia (Rom. 6:18), llevando el fruto del Espíritu en una vida caracterizada por el amor, el gozo, la paz y todas las otras excelencias (Gal. 5:22s).

Pedro es igualmente explícito, ¿Cómo puede ser posible la idea de un salvo que no sea apto para servir en 1 Pedro 2:9? “Vosotros sois una generación escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo especial, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. El pasaje de 1 Pedro nos recuerda que el testimonio cristiano tiene un lugar especial entre todas las formas de servicio que se espera de los cristianos. Tenemos que permanecer firmes en nuestra profesión (Heb. 4:14) y echar mano de la palabra de vida (Fil. 2:16), y dar razón de la esperanza que está en nosotros (1 Pedro 3:15). Esto nos lleva directamente a la comisión dada a la iglesia (Hch. 1:8) “me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”.


Fue precisamente para prepararlos para esto que se les dio la promesa “recibiréis poder”, y esta promesa se cumplió en el Pentecostés cuando el Espíritu Santo vino sobre ellos, capacitándolos para proclamar las maravillosas obras de Dios.
Sugerir que algunos creyentes han sido dejados sin los recursos para ello, significa poner de cabeza la ética del Nuevo Testamento, es como si Dios quisiera hacer adobes sin paja.

Conclusión
¿Qué podemos concluir entonces? Que el bautismo en el Espíritu es un elemento absolutamente fundamental en la doctrina cristiana de la salvación. Que la experiencia de él es lo que inicia al hombre en la vida cristiana, de manera que, sin el bautismo en el Espíritu, de ninguna manera somos cristianos, y que haberlo tenido es haber recibido el Espíritu en su plenitud, que nos capacita para decir “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

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viernes, 7 de agosto de 2009

5 Cualidades del modelo de padre que Dios quiere ver en nosotros

“Este artículo lo escribo, tomando como base un mensaje que mi pastor predicó sobre las cualidades que Dios quiere que tengamos usted y yo como padres, y las que puede ir cultivando usted también, que aún no es padre, pero que piensa serlo.
La otra perspectiva es la de ser hijos, posición que todos tenemos y que como tales, debemos aprender cual debe ser nuestro actuar desde esa posición.

Quiero compartirlo con ustedes, esperando que esta enseñanza produzca cambios profundos en su ser por medio del Espíritu Santo de Dios, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

La generación de jóvenes de estos días es una generación que ha tenido que crecer, desarrollarse y enfrentar las adversidades de este mundo sin padres. Es una generación en donde son más los casos de hijos de madres solteras, de familias abandonadas por su padre, o de familias en donde, aún estando los padres presentes es como si estuvieran ausentes.

Estamos viviendo en los días en donde las madres han tenido que realizar los dos papeles dentro del hogar: ser madre y padre al mismo tiempo, tratando de sacar adelante a sus hijos a como dé lugar. Son tiempos en donde han crecido las estadísticas de divorcios, y los hijos son los que sufren las consecuencias de estas separaciones. Mientras que en el año 1975, en mi país, Costa Rica, la razón de divorcios por cada 100 matrimonios inscritos era de 5.3, para el año 2005 ya esa relación era de 40.
(COSTA RICA Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN)
Sistema de Indicadores sobre Desarrollo Sostenible (SIDES)
http://www.mideplan.go.cr/sides/social/08-01.htm)


El dato actualizado con que contamos hoy es el de 2008, el cual se detalla a continuación:
San José, (elpais.cr) - Alrededor de diez mil 351 parejas se divorciaron en Costa Rica durante el 2008, lo que registró una disminución de 5% respecto al 2007, informó la Oficina de Inscripciones del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), divulgado el jueves.
A pesar de esta disminución, lo cierto es que en el 2005 la cantidad de divorcios había sido de nueve mil ochocientos ochenta y siete (9,887), lo que refleja que si habíamos venido en aumento.
Toda esta problemática genera en el corazón de los hijos distintos sentimientos y emociones como lo son: el odio, el rencor, la rebeldía, el enojo, la desobediencia, la apatía, y otros más, hacia los padres. Pero Dios nos ha dejado una hermosa promesa en el libro de Malaquías en su capítulo 4 verso 6: “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres…,”

En estos tiempos tan difíciles que vivimos, solo DIOS puede hacer este milagro de traer un nuevo avivamiento en el corazón de los padres y en el corazón de los hijos. Pero usted y yo podemos hacer algo mientras tanto, y es el de aprender a actuar como los padres que Dios quiere que seamos.

Vamos a buscar 5 cualidades de este tipo de padre que Dios quiere que seamos a la luz de la Palabra en el Evangelio de Lucas capítulo 15. Esta historia que Jesús contó, es una historia muy famosa y conocida por mucha gente. El problema es que siempre nos la han enseñado desde la perspectiva del “hijo prodigo” y muy pocas veces o nunca nos la han enseñado desde la perspectiva del “padre del hijo pródigo” La historia tiene tres personajes: un padre y dos hijos, uno que se va y uno que se queda.”

La historia dice así:
15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15:15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
15:16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
15:23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
15:24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.


I. La primera cualidad que vamos a aprender es la de ser justos.
Si leemos el verso 1 y 2, nos damos cuenta de que este padre tenía dos hijos y que fue el menor de ellos el que vino a pedirle la parte de su herencia; sin embargo en el verso 2 vemos como el padre movido por las intensiones del menor les reparte la heredad por igual a los dos. El reparte la heredad por igual a los dos porque su corazón de padre es justo y no tiene preferencias.

Así es Dios como Padre, El no hace acepción de personas. No importa mi condición actual, el me ama así, desde antes de la fundación del mundo. Por su naturaleza, El nos ama porque es Dios.
En la vida de las familias actuales es tan común encontrar preferencias de los padres hacia ciertos hijos. Pareciera que siempre tiene que haber un hijo que es el “patito feo” de la casa. Mientras los demás (o el otro) son los inteligentes, los educados, los bonitos, este otro es el “tonto”, el desobediente, el “feo”, etc. Y ese niño crece con todo ese rechazo en su corazón. ¿Qué creen que va a sembrar en sus hijos cuando los tenga? Y así va de generación en generación, hasta que ese ciclo se puede romper, por un hombre o una mujer que le cree a Dios y toma la decisión de cortar con esa maldición en sus vidas.

Tenemos que ser justos con nuestros hijos, con todos los que tengamos, no con el primero, ni el último, ni con unos sí y con otros no, es con todos por igual. Hay hombres que rechazan a sus hijas porque lo que ellos quieren es a su hijo varón, quien le va a sustituir en la genealogía. Y hasta culpan a la mujer por no darle un hijo, pareciera que se les olvida que en el momento de la concepción, el que determina cual es el sexo del hijo es precisamente el varón. Pero en su ignorancia y machismo se comportan como energúmenos y traen hijos (hijas) a este mundo, los cuales desde antes de nacer ya han sido rechazados.

Y si en algún momento pueden engendrar al hijo esperado, vuelven toda su atención hacia esa criatura y se olvidan de todo lo demás. El corazón de estos hijos rechazados va a estar siempre lejos del corazón de sus padres.

II. La segunda cualidad que encontramos en esta historia es la de ser respetuosos. El hijo menor en su ignorancia e irrespeto pide su heredad y el padre sabe que él la va a usar para mal, pero le respeta esa libertad de decisión y le entrega la parte que le corresponde sin decirle nada.

Cuantas veces como padres enfrentamos a nuestros hijos para imponerles lo que nosotros queremos, y lo hacemos por imposición, no por común acuerdo. Esta forma de actuar crea resentimientos en ellos, ya que consideran que sus opiniones no sirven y esto crea separación. Pareciera que se nos olvida que Dios, como Padre nuestro que es, estuvo muchos años esperando que le abriéramos la puerta de nuestro corazón, sin forzar absolutamente nada. El, en su potestad pudo habernos impuesto la salvación desde el momento en que lo hubiera decidido; sin embargo, El esperó, respetuosamente, hasta el día que le abrimos. Continuamente estuvo tocando a la puerta: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo(Apoc. 3:20)

¿Cuántas veces ha tomado decisiones erróneas en su vida como padre? Si usted es como yo, y como el resto de personas, seguro que varias o muchas. Pero Dios nunca ha enviado un ángel a decirnos: “Alto!! No haga eso, es incorrecto!!” El siempre nos ha dejado actuar en nuestro libre albedrío. Y esta es la forma en la que hemos ido aprendiendo: a prueba y error.

III. La tercera cualidad que encontramos en esta historia es la de ser pacientes.
Este padre esperó a su hijo hasta que éste volvió, no lo fue a buscar, ni envió por él. Es muy probable que hayan pasado años antes de que el hijo volviera en sí. La historia cuenta que el estuvo malgastando sus bienes hasta que se quedó sin nada y empezó a faltarle. Además, estuvo algún tiempo trabajando en una hacienda apacentando cerdos. Esto nos indica que tiene que haber transcurrido un tiempo considerable entre su salida de la casa y el haberse gastado toda su heredad.

Como padres, ¡cómo nos falta tener paciencia con nuestros hijos! Por cualquier cosa nos impacientamos y descargamos en ellos toda nuestra frustración, nuestras molestias, nuestra aflicción. ¡Claro! Ellos no se pueden defender.
Al no ser pacientes, entramos en muchos momentos de cólera, de ira, de enojo, y esto lo van viendo nuestros hijos, hasta el punto en que nos convertimos en el “ogro” de la casa. Cuando esto sucede ya el corazón de nuestros hijos está lejos de nosotros y se ha cortado la relación padre-hijo que se debe dar.

Debemos ser pacientes en todo momento: cuando se enferman, cuando están aprendiendo a hablar, cuando están aprendiendo a caminar, cuando tenemos que ayudarles en sus primeras tareas de la escuela, cuando no salgan con el 100 que les pedimos en el examen, cuando sean tan activos que no paren de jugar y de gritar, cuando rieguen el refresco almorzando, cuando no puedan dormir y se pasen de cama, cuando quieran salir a jugar con sus “amiguitos” al parque, cuando no quieran prestarle el juguete al vecinito, cuando se duerman en la fiesta y tengamos que darles toda nuestra atención, cuando empiecen a tener “novias”, cuando quieran manejar el carro, cuando no salgan tan bien como deseamos en el colegio.

Y, ¿qué les parece cuando los tenemos que enviar a la universidad? Cuando no quieran estudiar la carrera que nosotros deseamos, y se empiecen a vestir como no nos gusta y escojan como novia a la que no queremos.

En fin, la paciencia es buena, practiquémosla. Romanos 5:3-5 me enseña: “3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
5:4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

IV. La cuarta cualidad que encontramos en esta historia es la de ser esperanzados.
La historia nos enseña en el verso 20 que el padre vio venir a su hijo a lo lejos. Esto nos dice que, aunque nunca fue por él, ni envió a nadie a buscarlo, esperaba su regreso todos los días en el corredor de su casa. El padre siempre tuvo esperanza en que su hijo iba a volver con él. No sabemos cuánto tiempo estuvo el hijo afuera, pero tiene que haber sido bastante tiempo, como para haberse gastado toda su heredad. Todo este tiempo, el padre guardó esperanza en que, un día, lo iba ver venir a lo lejos.

La prueba produce esperanza, esa esperanza de que aunque hoy veamos a nuestros hijos diferentes a los que nos gustaría ver, esta prueba nos tiene que mantener con la esperanza de que si actuamos como los padres que Dios quiere, el resultado lo vamos a ver. Aunque tarde, cada día que pase nuestra esperanza se acercará aún más al día esperado.
Dios nos esperó de una manera justa, con respeto, con paciencia y con esperanza.

V. La quinta cualidad que encontramos en esta historia es la de ser generosos.
El hijo venía pidiendo misericordia, perdón, ser como uno de los jornaleros. Pero el padre lo abraza, lo besa y comienza a bendecirlo y a honrarlo. Así es nuestro padre Dios, nosotros venimos a Él pidiéndole perdón, en una señal digna de arrepentimiento, sabiendo que no merecemos nada de eso, y Él nos abraza, nos besa, nos adopta, nos da heredad, nos convierte en sacerdotes, en templo de su Espíritu Santo y nos bendice con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

Todavía está usted lejos de la casa, lejos de su padre? Dios está esperando que usted vuelva en sí y comience a caminar hacia él. Nuestro Padre Dios le ha estado esperando en toda justicia, de una forma respetuosa, con mucha paciencia y esperanzado en que le va a ver venir, porque Él es tan generoso que nos ha dado lo más valioso de sí, a Su Hijo Amado Jesucristo, y quiere bendecirte con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

Camine hacia el Padre hoy, El le está esperando con el mejor vestido, no importa si usted viene harapiento. Él le va a poner un anillo en la mano y le va a calzar los pies, no importa si usted viene sucio. Va a matar el mejor becerro y hará una fiesta en tu honor, aunque no te creas digno. Porque estabas muerto y has revivido, te habías perdido y has sido hallado. Y nuestro Padre Dios se va a regocijar con todo el cielo de tu llegada.

¡!¿Qué estás esperando para volver en sí?.!!
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lunes, 3 de agosto de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

QUINTA PARTE

Principio No. 4
Dios quiere que vivamos una vida santificada

1 Tesalonisenses 4:3-6 nos enseña sobre esto: “3pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 6que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. 7Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. 8Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.”

En esto hay mucha tela que cortar, pero voy a comenzar haciendo una reflexión a través de una anécdota, mucha atención: “un hombre vino a un pastor por consejería y le dijo: soy un hombre cristiano, lleno del Espíritu Santo, asisto a una iglesia llena del espíritu y estoy tratando de decidir si Dios quiere que me divorcie de mi esposa para casarme con la mujer con la que estoy viviendo actualmente.
El pastor sorprendido le dice: un momento, vamos a dejar claro algo, usted, primero que todo no está lleno con el Espíritu Santo!!”

Cuando no vivimos una vida santa estamos completamente fuera de la voluntad de Dios. La santidad no es un tipo de vida para personas especiales o superdotadas, es para los creyentes y es la voluntad de Dios que vivamos en santidad. Cualquier cosa que usted haga dentro de la iglesia, sin santidad, es vano.

Y esta vida de santidad tiene tres características:

1. Abstenerse de la inmoralidad sexual: muy cerca de la autoconservación, el sexo es la fuerza más poderosa de la vida. Debemos controlar nuestra sexualidad, nuestra conducta sexual, no que ella nos controle a nosotros. La tentación sexual llega a ser el problema número uno en cuanto a vivir la vida cristiana. ¿De que se tratan los escándalos dentro del reino de Dios??? La mayoría son por conducta sexual inapropiada. Es por eso que Pablo, en su lista de 18 pecados a los que hace referencia en el libro de Gálatas, en el cap. 5: 19-21, enumera en primer lugar cuatro pecados sexuales…es que son los primeros!!!!

Hoy en día nuestra cultura humanista está saturada de inmoralidad sexual: la publicidad, las clase de educación sexual sin valores de ningún tipo, las campañas sobre “sexo seguro”, el acceso a la pornografía en Internet, las películas explícitas, las conductas de los niños y adolescentes en nuestro sistema educativo. Nuestros niños están inmersos en un mundo lleno de pecado.

Si hemos cometido errores y nos hemos equivocado con nuestras actitudes hacia al sexo. Si hemos caminado en contra de la voluntad de Dios en esta área, hoy es un muy buen día para que nos arrepintamos y le pidamos perdón a Dios y El nos va a ayudar de aquí en adelante, ¡¡¡hoy es el día!!!

Cometimos errores porque en algunos casos éramos ignorantes de la palabra de Dios y de su voluntad; y por otro lado, aún conociéndola hemos caído y hemos tomado decisiones equivocadas; pero recuerda lo que nos enseña Pedro: Dios es paciente, no es que se ha olvidado, (a Dios no se le olvida nada) es paciente y espera a que todos vengamos a arrepentimiento y que todos recibamos la salvación. Dios quiere que usted sea salvo, esa es su voluntad para con usted. ¡¡¡Hoy es tu día!!!

La voluntad para con el sexo es que éste sea bueno y sano, pero dentro del matrimonio, no lo digo yo, lo dice la Palabra y esta es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Orémosle a Dios y El nos dará las fuerzas, la fortaleza y la paciencia para esperar en el y no cometer errores en cuanto a decisiones de tipo sexual.

2. Mantenga su cuerpo en santificación y honor: Dios quiere nuestro cuerpo en santificación y honor, no en pasiones desenfrenadas como los gentiles. Dios reclama nuestros cuerpos en santificación. Somos templo del Espíritu Santo de Dios. No somos cualquier cosa. ¡¡¡Somos templo del Espíritu Santo de Dios!!!

No contristemos al espíritu con nuestras actitudes, con nuestros pensamientos, con nuestras palabras. No lo contristemos con inmoralidad sexual, con lascivias, ni con pasiones carnales. Llenemos nuestra mente con la Palabra de Dios y ésta se encargará de transformar nuestros pensamientos y de sanar nuestro corazón.

Dios quiere usarnos en el reino. A usted y a mí. Pero para esto requiere que estemos limpios. Si usted va a llenar un vaso para tomar agua, cómo lo escoge: sucio o limpio??
¿Verdad que limpio? Y entre más limpio mejor…más puro y de más provecho lo que nos tomamos. ¿Verdad?? Así quiere Dios sus vasos. El busca vasos limpios en donde derramar de su Espíritu Santo y llenarlos hasta saturarlos, para que de estos vasos se puedan llenar otros.
La presencia del espíritu santo en usted en forma poderosa hace que otros se sientan atraídos y cuando vienen, esa unción los va a tocar y se van a impregnar de la unción y eso los va a conducir al Señor, a la salvación de Dios.

Pero hay que estar limpios. No puede haber inmundicias en nuestra mente o corazón. Si las hay somos vasos sucios y el Señor no nos va a usar entonces, porque El busca vasos limpios.

3. Sea honesto con los demás: no nos aprovechemos de los demás. No andemos con chismes sobre otras personas. No saquemos ventaja de una condición “x” de una persona en nuestro provecho. Nosotros, los hijos de Dios debemos de ser diferentes.

Dios exige que digamos siempre la verdad, no existen las mentiras piadosas, ni las medias verdades, hay mentiras y hay verdades. Dios quiere que actuemos siempre en la verdad.
Dios quiere que me interese por los demás. Si vemos a alguien decaído, seamos para él un soporte y oremos juntos para que Dios tenga misericordia de esa persona. Lo que pasa es que muchas veces alguien llega buscando apoyo y rapidito nos apartamos porque nos da miedo que nos pida plata prestada. Nos interesa más nuestra plata que la condición de un hermano o hermana; o de un vecino o pariente inconverso.

Si usted no tiene dinero dígaselo pero ore con el para que el Señor supla conforme a la necesidad de esa persona. Ayúdele, esté con el o ella. Jesús dijo que lo que se requería es que hayan dos o más reunidos en su nombre y El estará ahí. Dos es lo mínimo. No lo dejemos solos. Y si usted tiene la plata, mi hermano, mi hermana, ayude, despójese, usted no sabe lo que le puede estar esperando en la esquina. Recuerde Dios está continuamente como un alfarero moldeándonos y estas cosas no le gustan al Señor.

Jesús dijo que en donde esta nuestro tesoro ahí está nuestro corazón. No deje que su tesoro sea el dinero. De esta forma usted le cierra las puertas a la bendición.
Y no estoy hablando de esa gente que siempre anda tratando de sacarle la plata a uno con cara de tristeza y un montón de mentiras; no, yo hablo de personas que usted y yo conocemos que realmente están pasando por una situación muy difícil y que requieren de nuestra ayuda. Eso es lo que quiere el Señor!!!!

No nos hagamos los desentendidos, preocupémonos por las personas que están cerca de nosotros.

Saben por que yo soy una persona muy desprendida, de acuerdo a mis posibilidades, claro está!! Porque yo he tenido temporadas malas, muy malas; pero Dios siempre tuvo gente cerca de mi para que me ayudaran y yo pudiera salir adelante y eso a mi no se me va a olvidar nunca. Por eso, cada vez que yo le puedo ayudar a alguien, con lo que sea, lo hago y disfruto haciéndolo, porque yo se que eso son tesoros que yo acumulo en el cielo y de eso se trata al final de cuentas.

Preocúpese por la gente…Dios quiere que usted lo haga, está dentro de su voluntad para nuestras vidas.


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lunes, 27 de julio de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

CUARTA PARTE

Principio No. 3
Dios quiere que le amemos y nos rindamos a su voluntad


Este es el tercer requisito. Se acuerdan del gran mandamiento dado por Jesús: “ame al Señor Tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” este amor solo puede ser por una total sumisión a Él. Veamos lo que nos dice Romanos 12:1-2: “1Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Cada día debemos echar a un lado nuestros deseos y seguirle, poniendo todas nuestras energías y recursos a su disposición y confiando en su dirección. Lo hacemos en gratitud porque nuestros pecados han sido perdonados.

Dios tiene planes buenos, agradables y perfectos para sus hijos. Él quiere transformarnos en un pueblo con una mente renovada, vivos para honrarle y obedecerle. Debido a que Él solo quiere lo mejor para nosotros y por haber dado a su Hijo para que tengamos vida nueva, deberíamos ofrecernos con gozo en sacrificio vivo para su servicio.

Los cristianos tenemos este llamado: «No os conforméis a este siglo». No hemos de estar conformes con la conducta y costumbres de este mundo, que por lo general son egocéntricas y a menudo corruptas. Muchos cristianos dicen sabiamente que la conducta mundana se extralimita demasiado. Nuestro rechazo a formar parte del mundo, sin embargo, debe ir más allá del nivel de conducta y costumbres. Debe estar firmemente arraigado en nuestras mentes: «Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento».
Es posible evitar muchas de las costumbres mundanas sin dejar de ser orgullosos, codiciosos, egoístas, obstinados y arrogantes. Solo cuando el Espíritu Santo renueva, reeduca y reorienta nuestra mente somos en verdad transformados

Esta lectura me enseña que es necesario rendirnos a Dios para poder llegar a conocer su voluntad: buena, agradable y perfecta. Debemos de presentarnos ante el Señor en sacrificio vivo, santo, agradable a Él; o sea en un acto de rendición total.
Es decirle a Dios que estamos dispuestos, comprometidos a realizar lo que El quiere que hagamos. Es un gran desafío, es decirle a Dios: “Señor, antes de que me reveles tu voluntad, me comprometo a cumplirla. Antes de que me reveles a través de tu Palabra lo que quieres que haga, me comprometo a hacerlo”

Muchas veces los cristianos venimos ante el Señor en oración, pidiéndole que nos revele su voluntad, pidiéndole que nos use; y cuando nos responde no estamos dispuestos a hacer lo que nos indica.

Rindámonos a Dios, busquemos su voluntad para nuestras vidas a través de la Palabra y en oración, pero antes de eso comprometámonos con Él a realizar lo que nos indique. Podría ser cosas que nos han tenido atados desde hace muchos años y el Señor quiere que nos despojemos de eso, que se lo entreguemos a Él; no puedo seguir cerrando la puerta a la revelación de Dios para mi vida porque me siento cómodo con la forma en que soy, como me comporto, como vivo. Podría ser que Dios quiera que yo me despoje de todo eso y debo estar dispuesto a obedecer.

Saben, yo he visto al diablo desbaratar la vida de una persona cristiana, una persona muy inteligente y lleno de ganas de servirle a Dios; y lo pudo hacer porque esa persona no estuvo de acuerdo en entregarle un área de su vida a Dios y esa fue la puerta para la maldición. Y lo mismo podría pasarle a cualquiera de nosotros. 1 Corintios10:12 nos advierte: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”

La vida cristiana es un proceso de santificación. Primero en nuestro interior y luego en mi relación especial con los demás miembros de la congregación.
Somos templo del Espíritu Santo y miembros de la iglesia, que es Cristo. Nuestros cuerpos deben de ser presentados en sacrificio vivo, no muerto, en santidad, en unidad con Cristo y esto lo hace aceptable a Dios. Esta es la verdadera adoración en espíritu y en verdad que Dios exige y acepta.
Dios no quiere que nos apartemos del mundo, ni que dejemos de hablarle a los inconversos; sino que no vivamos al estilo del mundo presente. Jesús oró al Padre en Juan 17:5: “no ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal; no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”

Usted y yo vivimos en este mundo, creado por la Palabra de Nuestro Dios, pero también gobernado por el príncipe de éste siglo (Satanás). Debemos de predicarle la palabra a este mundo, pero evitando caer en los deseos de la carne, que son los deseos de este mundo.

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lunes, 20 de julio de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

TERCERA PARTE

Principio No. 2
Dios quiere que nos dejemos controlar por Su Palabra y Su Espíritu


El segundo principio que encontramos para conocer la voluntad de Dios es “caminar en el espíritu”; o sea vivir una vida controlada por el Espíritu Santo.

Veamos que nos enseña sobre esto Efesios 5:17-18: 17Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,…

Pablo nos dice que si no llegamos a conocer la voluntad de Dios, que si no tratamos de encontrarla, somos insensatos, pero que todo aquel que quiere y se esfuerza en buscar la voluntad de Dios para su vida es un entendido.
¿Qué cree usted que es mejor: ser insensato o ser entendido? La respuesta va a saltar a tu mente inmediatamente: “ser entendido”, ¿verdad?. Cuando se nace de nuevo, el Espíritu Santo de Dios viene a la vida de esa persona, y quiere llenarla o mejor dicho controlarla. Así como el que toma licor es controlado por la bebida, así el hijo de Dios debería ser controlado por el Espíritu Santo.

Esta comparación es válida puesto que a las bebidas alcohólicas se les ha llamado siempre “bebidas espirituosas”. En ambos casos vemos como las dos formas quieren controlar a la persona. Lo que pasa es que hay una gran diferencia en las dos y es que el vino cuando controla es para perdición (e indiscutiblemente no es con lo que Dios quiere que nos llenemos: “…no os embriaguéis con vino…”), mientras que con el Espíritu Santo, cuando lo dejamos hacerlo, es para salvación y esta si es la voluntad de Dios: que nos dejemos llenar por el Espíritu Santo y que dejemos que nos controle por completo (“…antes bien sed llenos del Espíritu…”).

Ahora, debemos de entender que esto no es un consejo o un simple aviso, es un mandamiento. Todo creyente debe ser lleno del Espíritu Santo y también debemos de entender que no somos llenados una única vez para siempre. Es nuestro deber ir recibiendo continuamente ese poder del Espíritu Santo para cada momento de nuestra vida cristiana. Porque sin El nada podemos hacer. (Juan 15:5)

No es que el Espíritu nos llena, sino que nosotros nos debemos dejar llenar por él. No está en nosotros tomar mucho o poco Espíritu, sino el permitir que el Espíritu tome poco o mucho de mí.

Cuando no dejamos que nos llene, o sea que tome poco de nosotros, entonces le contristamos o lo que es lo mismo le apagamos, apagamos su poder en nosotros. Un creyente apaga y contrista el poder del Espíritu Santo cuando rehúsa rendirle todo lo que es y tiene, cuando dejamos áreas de nuestra vida sin entregárselas al control del espíritu.

De esta forma le cerramos las puertas a la acción del Espíritu Santo en nosotros y le ponemos barreras, ya que el espíritu respeta la libertad de cada individuo de decidir; El no va a forzar a nadie. Y saben que queda en ese lugar que nos guardamos y que no le entregamos bajo control al Espíritu Santo: Un IDOLO. Así es, todo aquello que tengamos dentro de nuestro ser, que nos ha atado, que nos ha manipulado, que le ha servido a los demonios para esclavizarnos, y que no le hemos entregado al Espíritu santo para que lo controle, se llama un IDOLO…!!!

¿Conoce usted personas así?? Yo sí. Yo he sido una de esas también. Por eso es que a veces conocemos personas, grandes siervos de Dios, metidos en la congregación de cabeza, predicando, enseñando, trayendo gente nueva continuamente, con células; y de un momento a otro no los volvemos a ver y al cabo de un tiempo nos damos cuenta que se han ido de la congregación y están en pecado. Y uno se pregunta: ¿pero como sucedió esto?

Bueno la respuesta es que fueron en contra de la voluntad de Dios y no se dejaron llenar por el Espíritu Santo, no dejaron que el espíritu tomara control de esa área o áreas de sus vidas y esa fue la puerta que mantuvieron abierta para los demonios. En mi vida tengo un ejemplo real de esto que les estoy compartiendo. La persona que más nos motivó, a mí esposa y a mí, a convertirnos a Cristo, a empezar una vida cristiana correcta, a dejar la vida religiosa que teníamos, hoy está en pecado y completamente alejado de la iglesia. Hemos realizado esfuerzos para ayudarle a que vuelva en sí, pero han sido infructuosos. Pero seguimos orando, porque es una persona a la que amamos!!

Cuando esto nos sucedió, vi la Palabra de Dios cumplirse delante de mis ojos. Se acuerdan de lo que dice la Palabra en Mateo 12: 43-45: “43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo haya.
12:44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la haya desocupada, barrida y adornada.
12:45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación
”.

Conságrele todo su ser al Señor. Y no estoy hablando de ponerse una sotana o algo parecido y meterse en un monasterio o algo similar. Es dejar que el Espíritu Santo me llene por completo; que tome control de todo mi ser. Esto me va a permitir caminar dentro de la voluntad de Dios para mi vida.

¿Y cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo? Yo no encuentro otra forma que no sea a través de La Palabra de Dios. Es imposible que el Espíritu me sature sino estoy cimentado en la Palabra de Dios, porque el Espíritu Santo inspiró la Palabra. 2 Pedro 1:21 dice: “21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Muchos cristianos están tomando decisiones equivocadas porque sus mentes están llenas del mundo y sus afanes, de su estructura, de su sistema, y se dejan llevar por eso; porque sus mentes no están llenas de la Palabra de Dios.

Y esto es para todos: para los pastores, para los predicadores, para los maestros, para los miembros de la congregación, pero indiscutiblemente para cada uno de los que decimos ser cristianos e hijos de Dios, y creo que estos incluyen a los primeramente descritos.

¿Qué tal si empezamos por estudiar la Palabra el doble de tiempo que lo hemos realizado hasta el día de hoy?, ¿qué tal si nos disponemos a servir con el doble de ganas y pasión en la obra del Señor a como lo hemos hecho hasta el día de hoy? De esta forma vamos a tener nuestra mente continuamente renovada en la verdad de Dios, en Su Palabra y será más fácil que el Espíritu Santo tome control de TODO nuestro ser.


¡Esta es la voluntad de Dios para cada uno de nosotros!


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sábado, 11 de julio de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

SEGUNDA PARTE

Los pasajes de la Escritura que revelan la voluntad de Dios se pueden agrupar en dos categorías: los mandamientos que todos debemos obedecer y los principios para conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Además de los 10 mandamientos que usted y yo ya conocemos y que sabemos debemos de obedecer, Dios ha escrito en su Palabra algunos principios que se pueden identificar específicamente como la voluntad de Dios.

Recordemos que Jesucristo resumió los 10 mandamientos en dos grandes mandamientos:
MATEO 22
22:36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
22:38 Este es el primero y grande mandamiento.
22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Vamos a estudiar al menos seis de esos principios que considero nos pueden enseñar a conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Principio No. 1
Dios quiere que usted y yo seamos salvos.

2 Pedro 3:8-9: 8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

15Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación;

Pedro en este capítulo exhorta a la iglesia a que tenga el entendimiento limpio y no contaminado de los burladores que andarán diciendo “¿en donde está la promesa de la venida del Señor, que ustedes proclaman?”
Pero Dios Padre quiere que usted no ignore que para él un día es como mil años y mil años es como un día, y que el Señor solo es paciente y retarda su promesa sobre la segunda venida de Jesús, no queriendo que nadie se pierda sino que todos vengan a arrepentimiento.

¡ Porque Dios no quiere que ninguno perezca !
¡ Dios quiere que todos seamos salvos !

El texto es un testimonio claro de la voluntad salvífica universal de Dios. Es para todo el mundo, pero no es una voluntad absoluta (sino todos se salvarían sin tener que hacer algo); sino que está condicionada por la respuesta de fe que el hombre debe aportar.
“El que cree se salva, el que no cree se condena” (Juan 3: 16-21)

El plan de Dios para la humanidad comienza con la salvación mediante el creer en Jesucristo como el Hijo de Dios, que murió para el perdón del pecado del mundo, que fue sepultado y que al tercer día le resucitó de entre los muertos y que actualmente tiene más de 2000 años de estar a la diestra de Dios.

El primer requisito para conocer la voluntad de Dios es ser salvo. Si usted no ha sido salvo a través del nuevo nacimiento mediante la fe en el Hijo de Dios, en Jesucristo, y su obra consumada en la cruz, entonces es inútil tratar de conocer la voluntad de Dios.

Es imprescindible que usted realice este primer paso antes de continuar en su búsqueda de la voluntad de Dios para su vida. Esté muy atento de lo que el Señor quiere decirle por medio de este estudio, pero no se olvide de este primer requisito: la voluntad de Dios es que usted sea salvo a través de Jesús. Ríndase a Jesucristo y usted va a poder comenzar a conocer la voluntad del Padre para su vida.

Dios tiene un propósito para tu vida, pero ese propósito comienza con la salvación. Por eso es que muchas personas pasan por la vida y van de aquí para allá, y ser enredan en los afanes de este mundo y se la pasan preguntándose: “¿para que vivo? ¿Qué es lo que he venido a hacer a este mundo?” y no encuentran la respuesta, porque la respuesta comienza con la salvación, comienza con ese acto de arrepentimiento y de fe delante del Señor. Ahí comienza todo; pero el problema es que no todos están dispuestos a tomar esta decisión.

Recordemos lo que dijo Jesús en el libro de Mateo:
“13Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

El plan de Dios para tu vida comienza con la salvación en Cristo Jesús; pero esto es una decisión personal que solo tú puedes hacer. Nadie más puede hacerla por otro. Y si de verdad queremos empezar a conocer la voluntad de Dios para nuestra vida, entonces debemos de empezar en orden, como Dios lo pide, y es con la salvación. Este es el primer requisito.

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martes, 7 de julio de 2009

Principios establecidos por Dios en su Palabra para encontrar su voluntad

PRIMERA PARTE

Hoy vamos a repasar algunos principios básicos que Dios nos ha entregado a través de su Palabra para que usted y yo podamos encontrar una guía hacia la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Dios tiene una voluntad específica para tu vida, para mi vida. Si revisamos la vida de los grandes hombres de Dios en el pasado, nos daremos cuenta que cada uno realizó una labor específica para Dios:

 Adán y Eva fueron puestos en el Edén y se les dijo que fructificaran y se multiplicaran sobre la Tierra. La voluntad de Dios para ellos era que tuvieran hijos y que cuidaran el Jardín; luego él probó su obediencia, prueba que ellos no pasaron. Pero fíjese cuan específica era la voluntad de Dios para ellos. Esto lo puede leer en el libro de Génesis cap. 1 y 2.

 Dios habló con Noé, quién había hallado gracia a los ojos de Dios, y estableció un proyecto de 120 años para construir la barca y reunir todas las especies de los animales y preservarlas para después del diluvio.

 Abraham fue utilizado por Dios en un proyecto diferente y específico; Isaac, Jacob, sus hijos, José, Moisés, y que me dice de María, David, Salomón, etc.

 Y si llegamos al Nuevo Testamento vemos la vida de Juan, Pedro, Pablo, Esteban, Felipe, cada uno de ellos tuvo que cumplir con una voluntad específica de Dios para sus vidas.

¿Y qué pasa con nosotros?
¿Se ha preguntado usted cual es la voluntad de Dios para su vida? O al menos, ¿cómo hago para encontrar la voluntad de Dios para mi vida?
Dios nos ha llamado a cumplir una función específica. De esto no le quede la más mínima duda. Pero, ¿cuál es? ¿Como la descubrimos?

Normalmente cuando oímos de historias de éxito, lo primero que se celebra es el resultado final. Casi nunca nos interesamos por saber sobre los detalles, sobre lo pequeño pero importante, sobre las dificultades, sobre las muchas batallas ganadas antes de celebrar la victoria completa.
Y es que para lograr el éxito en la vida debemos de pagar un precio. Debemos de buscar cual es el camino al éxito y empezar a caminar por él. Pero para mucha gente la vida es muy compleja, o es muy loca, o dicen: “de todas maneras nos morimos y ya”, “aquí estamos de pasada”, “ esto es todo lo que hay”, etc.

O conceptos como estos:

• Hoy día la vida es demasiado compleja
• Es muy difícil convivir con la demás gente
• El mundo crea un cerco alrededor nuestro
• Tengo miedo de fallarle a Dios
• Mi vida es tan complicada que no se que hacer
• No entiendo lo que está pasando
• Si soy cristiano porque me pasan estas cosas
• Yo siento como que Dios no está conmigo
• ¿Qué es lo que estoy haciendo mal???
• En mi trabajo todos son inconversos y ya no lo soporto


Estas son algunas de las expresiones más comunes, más típicas que se escuchan dentro del reino de Dios. No crean que se escuchan solo en los inconversos, o en el mundo, también se escuchan aquí, en el reino, con los creyentes!!!!

Es como que si cada día que pasa fuera más difícil, incluso para el pueblo de Dios, el tomar decisiones correctas. Y esto no tiene nada que ver con Dios, es que el mundo, la vida, han cambiado radicalmente y cada día se torna más difícil, más peligroso, más lleno de afán. ¿Se acuerdan lo que dijo Jesús en Mateo??? Cada día trae su propio afán. Lo que pasa es que cada día trae más afán que el otro.

Estamos viviendo tiempos difíciles, esto es claro: la TV, el Internet, las modas, las ansias de poder, el querer tener riquezas a costo de lo que sea, el estrés, la rutina del día a día, las cuentas, las deudas, el poder adquisitivo, las ofertas engañosas (créditos fáciles), el gastar más de lo que ganamos, la falta de una cultura de ahorro, hoy en día es la cultura de las deudas sin sentido, etc. La política corrupta, el fútbol, los desastres naturales, las noticias diarias.

Pareciera que todo es un caos, hasta para nosotros: los hijos de Dios. Nuestro mundo es hoy mucho más complejo que el de hace algunas generaciones atrás y sin duda esto no va a parar, sino que va a seguir en aumento: la tecnología crece día con día, las revoluciones sociales se expanden, la miseria y la pobreza crecen todos los días, las injusticias y la depravación sexual están explotando desde adentro hacia fuera, ya los homosexuales y lesbianas demandan sus derechos que creen poseer y los gobiernos de las naciones los están escuchando y respaldando.

En fin, que más podemos decir, podríamos decir mucho más, pero de esto no se trata lo que vamos a escuchar hoy; esto es solo un parámetro que creo necesario recordar para poder entender lo que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Dios quiere que en todo momento tomemos las decisiones correctas, que ante cada situación que enfrentemos en nuestras vidas, por más difíciles que estas sean o parezcan ser, podamos tomar las decisiones correctas, las que Dios quiere que tomemos.

Dios tiene una voluntad o propósito para tu vida, para mi vida. Y conocer esa voluntad no es por arte de magia, ni suerte. Se requiere seguir su mapa de ruta, se debe atender a la guía del Espíritu Santo y se debe obedecer las señales que él ha puesto en el camino.

Todos sabemos lo que son las señales en el camino, ¿verdad??? Curva peligrosa, hombres trabajando, despacio, puente angosto, velocidad máxima, alto, con precaución. Algunas personas creen tener el control de sus vidas y toman decisiones sin tomar en cuenta estas señales y el resultado que usted y yo vemos, todos los días, son muertes por irrespeto a las señales, por irrespeto a las normas establecidas en la ruta por donde transitamos.

Dios nos ha dejado estas normas o principios que son las señales que debemos de obedecer para poder transitar por el camino de acuerdo a su voluntad perfecta para cada uno de nosotros, en Su Palabra, en el manual de vida, en la Biblia. Cuando queramos conocer la voluntad de Dios sobre una situación en particular, lo primero que deberíamos de hacer es preguntarnos: ¿qué sé yo sobre la voluntad de Dios para mi vida? Mientras no conozcamos la voluntad de Dios, no vamos a poder tomar decisiones correctas en situaciones específicas.

¿Y donde podemos conocer la voluntad de Dios??? Muy fácil, pero pareciera que a veces se nos olvida: en Su Palabra, en la Biblia, ese libro que traemos a la iglesia, pero que durante el resto de la semana nos cuesta o se nos olvida leer, estudiar, escudriñar.

Personalmente, no creo que alguien pueda llegar a conocer la voluntad de Dios para su vida sin leer la Palabra, o al menos escuchar a alguien que sí la lee. A pesar de eso, muchos cristianos tratan de encontrar la voluntad de Dios y toman decisiones difíciles para sus vidas sin consultar la Palabra de Dios.

La Biblia no es un libro científico. La Biblia es la Palabra de Verdad que salva del pecado. Es la Palabra que trae la remisión de los pecados a la humanidad. La Palabra de las Escrituras es la Palabra bendita de salvación de la que Dios habló y que cumplió para la humanidad. Como está escrito: «Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí» (Juan 5, 39). La Biblia es la Palabra que permite a la humanidad ser salvada del pecado y recibir la vida eterna.

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miércoles, 1 de julio de 2009

EL PODER DE TRANSFORMAR TU VIDA

Todos de una u otra manera queremos cambiar, queremos ser mejores cada día. Pero la pregunta es, ¿cómo lo hago? ¿De dónde saco el poder para cambiar?

La respuesta que ofrecemos es que el cristianismo te da ese poder que necesitas para tomar la decisión de cambiar y hacerlo. La palabra poder aparece 57 veces en el Nuevo Testamento. Es la palabra usada para describir el suceso más poderoso jamás ocurrido: la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

La palabra poder viene del griego dunamis que es la raíz de la palabra dinamita. Así que, Dios quiere darnos el poder de la dinamita para cambiar nuestras vidas. Alguna vez has pensado: “he cometido muchos errores en mi vida, quisiera borrarlos y comenzar de nuevo”. Esto es normal pensarlo, si hemos cometido muchos errores. Lo que no es normal es que nos la pasemos todo el tiempo recordándolo y martirizándonos con estos recuerdos.

En Colosenses 2:14, Dios nos dice que nos perdonó todos nuestros pecados y que anuló todo récord de deuda que teníamos que pagar. Él lo hizo al permitir que Cristo fuera clavado en la cruz.
Jesucristo no vino a condenarnos, Él vino a cambiarnos! Cuando acudimos a Dios, Él borra nuestros pecados y limpia la cuenta.
En Jeremías 31:34 Dios le dice a los israelitas: “les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus palabras”. Cuando venimos a Dios, Él anula nuestro pasado y nos deja limpios para que empecemos a vivir nuestro presente.

Ahora bien, ¿cuál es la base para ese perdón?
Antes de morir, en la cruz, Jesús dijo: “Todo se ha cumplido” (Juan 19:30). La palabra utilizada en griego para decir esto es tetelestai, que literalmente quiere decir “cuenta pagada”, “anulada”. Esta es la palabra que escribían los comerciantes cuando se liquidaba una deuda. Jesús saldó la cuenta por todos los pecados que habíamos cometido. Romanos 8:1 nos dice:”Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús.”

Entonces, si Dios nos perdona nuestros pecados en el momento en que lo confesamos, ¿no cree que debamos de hacer lo mismo con nosotros mismos? Así como Dios se olvida de una cuenta que ya pagamos, así nosotros debemos de olvidarnos de nuestro pasado. ¿Quién se acuerda del recibo de electricidad del mes pasado o de hace algunos meses atrás? De igual manera, si ya Dios le perdonó sus pecados pasados al confesárselos, ¿para qué los sigue trayendo al presente?

El poder de Dios nos ayuda para enfrentar nuestros problemas. Todos tenemos problemas, si cree que no los tiene tómese el pulso. Los únicos que no tienen problemas están enterrados en los cementerios. ¿Cómo resuelve usted los problemas? ¿Con sus propias fuerzas? No le pase lo que una vez dijo un hombre frustrado por no poder vencer sus problemas, él dijo: “Estoy cansado y enfermo de estar cansado y enfermo.” Dios quiere que dejemos de tratar solos y que comencemos a confiar en él para resolver nuestros problemas.

Hay personas que cuando se les pregunta que como están responden: “Ahí, bien, bajo las circunstancias.”. Alguien dijo: “las circunstancias son como un colchón, si usted está arriba, descansa, pero si está debajo !se sofoca!”. Las circunstancias no las podemos controlar, pero si la manera en que las enfrentamos...!

La promesa de Dios es que si nos entregamos a Él y descansamos en sus brazos, vamos a poder ser más que vencedores. Para vencer hay que luchar y tener mayor poder que el contrario. Ese poder solo nos lo puede dar Dios por medio de la resurrección de Jesucristo. Es Su poder en nosotros lo que nos hace más que vencedores.!!!!

Cuando la iglesia comenzó, después de Pentecostés, se vino sobre ella una gran oposición. Los apóstoles no se callaron. Se unieron y oraron. Pero no oraron pidiendo que no hubiera oposición, sino para que Dios les diera una audacia sobrenatural para vencer la oposición. !!Qué gran diferencia, ¿verdad?!! Muchas veces cuando nos sentimos abatidos por un problema, acudimos a Dios para pedirle que nos ayude quitándonos el problema de enfrente. !!Qué fácil!! Debemos de orar a Dios pidiéndole una estrategia para solventar el problema y salir vencedores!

Dios quiere cambiar nuestra personalidad a través de su poder. ¿Cree usted que hay algunas cosas de su personalidad que le gustaría cambiar? Estoy seguro que sí. Yo también. Dios usa un proceso de dos pasos para cambiarnos. El primer paso es “nacer de nuevo”. 2 Corintios 5:17 lo dice así: “Si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo.” Cuando se somete la vida a Cristo se “nace de nuevo”. A partir de ese momento somos nuevas creaciones. Nuestra vida ya no será igual!

El segundo paso es un proceso que dura toda nuestra vida. Es lo que se nos enseña en Romanos12:2: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”
Cuando el Espíritu Santo controla nuestra vida, él produce en nosotros nueve características positivas: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. ¿Cuántas de las personas con las que usted trabaja exhiben estas cualidades?¿Cuántas de las personas con las que usted trabaja podrían decir que estas cualidades lo describen a usted?
Este fruto del Espíritu Santo no es algo que podamos confeccionar. Es algo que Dios produce en nosotros cuando le confiamos enteramente nuestras vidas a Él.

Solo una cosa nos puede impedir ser lo que Dios quiere que seamos. No es el Diablo. No es otra persona. No son las circunstancias. Es la dilación. Es dejar lo que tenemos que hacer!!Ya!! Para otro día. ! Uno de estos días! Lo más probable es que ese día no llegue. “No duerma con las ranas.” Esto es lo que le pasó a Faraón cuando Dios le envió la plaga de ranas. Moisés fue llamado por Faraón para decirle que se daba por vencido. Entonces Moisés le preguntó: “¿cuando quieres que me deshaga de las ranas?” Faraón contestó: “Mañana.” Es increíble pensarlo !una noche más con las ranas! Podríamos pensar que la respuesta acertada era: “! Ya mismo ¡” Pero en realidad, lo que hizo faraón, es lo que usted y yo hacemos todo el tiempo. Postergamos nuestras decisiones importantes para otro día.

Jesús de Nazaret tiene el poder para ayudarnos a vencer nuestros problemas!!Ahora mismo¡¡ Es en este momento, no lo deje para “uno de estos días”. Podría no llegar ese momento. Descanse en el Señor. Confíe en Dios.
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viernes, 26 de junio de 2009

EL ULTIMO AVIVAMIENTO

Por David Wilkerson
__________

¿Qué hay por delante de la iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación para creyentes mundialmente. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimara la iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejara el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”

Jesús profetizo estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).

Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos escolares, al alza de homosexualidad militante, a actos terroristas tomando lugar por todo el mundo. En medio de estas cosas, el nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayaras en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en mi?”


Ves, a pesar del aumento en iniquidad y grandes calamidades, Jesús sabia que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiro las profecías de Isaías, y él sabia muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.

Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.

Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (54:3)

Yo creo con un número de estudios Bíblicos que la profecía de Isaías tiene una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a la “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,“ (Gálatas 4:26). Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de promesa,” aquellos en Cristo por fe.

Si Isaías dirigió su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aun no se han cumplido. En resumen, no se ha cumplido que “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará [Gentiles en ingles] naciones” (Isaías 54:3). Sin embargo esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la cruz y en Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, algunos 42,000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo cerca de tres millones.

Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a su pacto con Noé. El dice, en esencia, “Tan seguro como no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”

En estos últimos días, el ojo del Señor no está fijo sobrepoderes mundiales sino sobre la iglesia de Jesucristo.

Dios no está enfocado en la economía, el alza en religiones mundiales, o sobre el rugir de los impíos. Según Isaías, las naciones son para Dios “He aquí que las naciones son para él como la gota de agua que cae del cubo,” (Isaías 40:15). Todos están bajo su gobierno y reino soberano.

El sabe todo acerca de las amenazas terroristas, guerras y rumores de guerras. Su Palabra advierte que los impíos rugirán, poderes seculares trataran de proscribir el Cristianismo, y movimientos anticristo en rápido crecimiento se jactaran de que gobernaran al mundo y destruirán a los seguidores de Jesús. La Biblia dice esto acerca de todo:

“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes conspirarán contra Jehová y contra su ungido, diciendo: ‘Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas’” (Salmo 2:2-3). En resumen, “echemos todo estorbo moral, toda señales morales del pasado.”

Aquí tenemos la reacción de Dios ante estos poderes mundanos y hombres influenciados por demonios: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.” (2:4). No importe cuan desesperante se vean las cosas, todo permanece bajo el control total de Dios.

“y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18). Nada de las entrañas del infierno puede esperar destruir la iglesia de Cristo. Su ojo siempre está sobre su pueblo, y a través de todo el advierte a Satanás y sus huestes, “No toques la niña de mi ojo.” “Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.” (Isaías 54:15). ¿Puedes ver lo que Dios está diciendo aquí? “El diablo va a venir contra tuya. Enemigos salidos del infierno se unirán contra tuya. Pero Satanás no tendrá éxito.”

Deja que el diablo haga lo que le plazca. Deja que el infierno abra sus entrañas y derramen cada cosa vil. No tendrá impacto alguno sobre el plan de los últimos días de Dios para su pueblo. ¡Gloria al Señor, su iglesia no puede ser destruida!

1. Dondequiera que nos volvamos en los últimos días,veremos la gloria de Dios saliendo adelante en un avivamiento final.

La iglesia de Cristo se extenderá más allá que las limitaciones anteriores para llevar las buenas nuevas. “Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas apocada; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (Isaías 54:2-3). Sencillamente, la iglesia aumentara sus fuerzas y levantara multitudes en Cristo.

Mientras miramos la profecía de Isaías más de cerca, vemos que no es dirigida solamente al cuerpo eclesiástico sino también a individuos. Yo conozco a siervos piadosos, amigos míos, quienes han echado mano de esta profecía como una palabra personal del Espíritu Santo. Y han aumentado su fe por sus promesas: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.” (Isaías 54:4). Isaías aclara en este versículo: la iglesia de Dios no será avergonzada.

Pero solo unos versículos más abajo, leemos esta advertencia a la iglesia de los últimos días: “¡Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo! He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros te fundaré.” (Isaías 54:11). Nos dice que seremos afligidos, lanzados de lado a otro por tempestad. Pero nos promete un fundamento de zafiros. ¿Qué significa esto, exactamente?

Como creyentes, podemos estar bajo pacto con Dios, llevando en nuestros corazones sus preciosas promesas de no temer, ninguna vergüenza, ninguna confusión, ningún reproche. Sin embargo, aun es posible que seamos lanzados de acá para allá por tormentas personales, experimentar soledad, y no tener quien nos consuele. En resumen, se permite que Satanás nos zarandee.

En el versículo 16, Isaías nos ofrece una imagen de cómo obra nuestro adversario. Dios dice, “Yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego y saca la herramienta para su obra; y también yo he creado al destructor para que destruya.” (54:16). Aquí tenemos una imagen de un herrero, bombeando los bramidos en su fuego para hacer un calor blanco. Entonces él usa ese calor para martillar armas de guerra en su yunque. El herrero representa a Satanás, quien constantemente idea nuevas armas contra la iglesia y creyentes.

Que increíble imagen. Es como si Dios dijera, “Mira, el diablo está ventilando su fuego, haciendo armas que el usa para tratar de destruir a mi pueblo. Yo cree a este herrero, creándolo como un ángel. Él una vez tuvo poder y autoridad, pero fue echado por su rebelión. Yo lo cree, y yo puedo encadenarlo. El puede ir tan lejos como yo se lo permita.”

Nota la sorprendente promesa de Dios en el siguiente versículo: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová: su salvación de mí vendrá, dice Jehová.” (54:17). En otras palabras: “Deja que el enemigo haga sus armas. Deja que apunte legiones de demonios. Ni una sola arma que el forme contra ti te echara abajo.” ¡Que gloriosa promesa!

Satanás está usando sus armas de desesperanza contra el pueblo de Dios, tempestades demasiado violentas para ser soportadas sin el consuelo del Espíritu Santo. Sin embargo Dios declara, “…sobre zafiros te fundaré.” (54:11). El mensaje aquí es, “Cuando todo en el mundo es sacudido, tú no te moverás. El fundamento que yo estoy echando debajo de ti es tan sólido como estas piedras. Lo que yo estoy haciendo en ti no puede ser sacudido”

Estos zafiros representan conocimiento y sabiduría espiritual, penetración dentro del mismo corazón de Dios. Sabemos que aquellos que soportan el sufrimiento salen armados con mayor entendimiento de la misericordia de Dios. Tu puedes ser tentado, lanzado de un lado a otro, afligido y solo, pero a través de todo eso el está formando debajo de ti un fundamento de roca sólida. Es todo para que puedas consolar a otros en sus pruebas.

2. Pablo hace eco de Isaías cuando él dice que “el Señor amaa su iglesia como un amante esposo ama a su esposa”.

Muchos están familiarizados con el pasaje donde Pablo iguala el matrimonio a la relación de Dios con la iglesia: ‘Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia.” (Efesios 5:31-32).

Ahora nota lo que dice Isaías: “Porque tu marido es tu Hacedor Jehová de los ejércitos es su nombre Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el que será llamado Dios de toda la tierra." (Isaías 54:5). ¿Quién es el Hacedor aquí? Es Cristo, el creador del cielo y la tierra. E Isaías nos dice que él es nuestro esposo. Sin embargo, la esposa se ha separado de su esposo: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros.” (59:2).

¿Dónde vemos esta separación hoy entre la iglesia y Dios? Lo veo más obviamente en las iglesias comprometidas principales. Pero también lo veo en el evangelio de pedal suave de las iglesias post modernas. Es evidente que hay una separación de la presencia manifiesta de Dios. Ciertamente, ha sucedido justo como Jesús y Pablo profetizaron: muchos se han convertido en amantes de placeres más que amantes de Dios…teniendo una forma de religión sin poder…despreciando el evangelio de sus padres…echando abajo las antiguas señales morales…cambiando la Palabra infalible de Dios para moldearla a los tiempos.

Te desafío a ir a cualquier ciudad, de iglesia en iglesia de cada persuasión evangélica. Trata de encontrar una donde reconoces la temible, presencia manifiesta de Jesús, donde encuentres su convicción que derrite corazones. Cuando el Señor está verdaderamente presente, tú lo reconoces, sea en los cánticos, la predicación o la coinonía. Algo conmueva tú alma, y produce temor y reverencia. En mi experiencia, esto se rara vez encontrado.

No estoy condenando a la iglesia moderna de hoy en día. Pero que el Señor nos ayude si no tenemos su presencia manifiesta en estos últimos días. Y a causa del compromiso de tales iglesias, el tuvo que esconder su presencia de ellos por un tiempo. Sin embargo, Dios no se ha divorciado de la iglesia comprometida. Isaías dice que él la llama a que regrese a él.

“Así dijo Jehová: ‘¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido?’” (Isaías 50:1). En esencia, Dios está diciendo, “Tu te alejaste de mi. Tú amaste al mundo y las cosas del mundo, y me dejaste por ellos. Yo no te deje a ti, tú me dejaste a mí. ¡Muéstrame los papeles de divorcio! Muéstrame donde yo te vendí a otro.”

“Porque así dice Jehová: ‘De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.” (52:3). El continua: “Te digo, este matrimonio no ha terminado. No creas que no haya esperanzas. Aun te amo, a pesar de que te prostituiste. Te cansaste de mí, pero a pesar de todo, te amo. Quiero que vuelvas a mi.”

“Porque como a una mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo. "Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti", dice Jehová, tu Redentor.” (54:6-8)

Aquí tenemos una promesa jurada de Dios para traer a si a su esposa prostituta. En resumen, el último avivamiento será uno de solo misericordia. El Señor le está diciendo a su iglesia, “Cuando regreses a mí, no te condenare ni te reprobare. En lugar de eso, te ungiré con mi Espíritu. Te daré poder donde antes no tenias.”

Algunos pueden aun decir, “Isaías 54 se aplica solamente al Israel natural.

Yo ofrezco prueba indisputable que la promesa de Isaías 54 es para la iglesia de Dios de hoy. Isaías claramente habla de Cristo en 53:10: “… verá descendencia… “El vera su simiente [en Ingles, énfasis propio]. Sencillamente, el esfuerzo y sacrificio de Cristo dará a luz muchos hijos: “Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos.” (53:11). Esto también se cumplirá después de la cruz.

Los clavos que perforaron las manos y pies de Jesús fueron moldeados en el yunque del diablo. La espada que perforo su lado fue forjada en la tienda del herrero infernal. Pero la sangre que salió de su cuerpo nunca perdió su poder. Isaías nos está diciendo: “Dios ha jurado que la sangre de su Hijo será rociada sobre los transgresores en cada nación en la tierra. Tiene poder en cada nación árabe, en Israel, en África, en Europa. El vera su simiente esparcida a muchas multitudes, de todas las tribus y lenguas.” Un gran despertar continuara en los últimos tiempos.

Puede ser desalentador ver cómo crecen las religiones falsas en gran números mientras la iglesia de Cristo parece tan poca en número. Pero Isaías dice, “Es tiempo de cantar, oh esposa estéril. Ensancha las habitaciones de adoración, alarga y fortalece tu visión. Vas a ver adelantos en la izquierda y derecha.” “¡Regocíjate, estéril, la que no daba a luz! ¡Eleva una canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto!, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.

3. ¿Cómo sucederá este último avivamiento?

¿Cómo va a suceder este último avivamiento? Requiere algo poderoso, algo que sacuda al mundo para precipitarlo. Isaías nos dice que este sacudir sucederá en un día. En el capítulo 47, el dice que el espíritu de Babilonia debe ser tratado. A través de las Escrituras, Babilonia siempre ha representado un espíritu de prosperidad, comodidad y placer. Y el espíritu babilónico es el mismo en cada edad.

En resumen, Isaías dice que no puede haber ningún esparcimiento de avivamiento en los últimos días hasta que el espíritu de avaricia y falsa seguridad se echado abajo. Podemos orar por avivamiento, podemos clamar a Dios que derrame su Espíritu, pero es imposible a menos que el Señor primero sacuda todas las cosas: “Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú qué dices en tu corazón: ‘Yo soy y fuera de mí no hay otra;… Vendrá, pues, sobre ti un mal cuyo origen no conocerás; caerá sobre ti un quebrantamiento que no podrás evitar. Una destrucción que no podías suponer vendrá de repente sobre ti.’” (Isaías 47:8, 11; énfasis propio).

Dios no va a dejar pasar el pecado, sino que fulminara las fortalezas del diablo. El va a sonar un llamado de despertar a su iglesia con “unas desolación repentina.” Ciertamente, este será un gran acto de amor de parte del Señor. El ama tanto a su iglesia que se niega a permitir que la comodidad, placer y apostasía cieguen y arruinen el objeto de su amor.

“Se mostrará piedad al malvado, pero no aprenderá justicia, sino que en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Jehová.” (26:10). Aquí tienen la prueba que un avivamiento es imposible en tiempo de comodidad y prosperidad. Isaías dice en términos claros, “En tiempos de bendición, el pueblo no se volverá.” Nada va a suceder hasta que la cartera sea afectada. Solo “… porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. “ (26:9).

Isaías ofrece una última prueba que un último avivamiento vendrá después de una sacudida:

“… como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos y dar el pago a sus adversarios. … Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol, su gloria, porque él vendrá como un río encajonado, impelido por el soplo de Jehová. Vendrá el Redentor a Sión y a los que se vuelven de la iniquidad en Jacob dice Jehová.

“Y este será mi pacto con ellos, dice Jehová: ‘Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán jamás de tu boca ni de la boca de tus hijos ni de la boca de los hijos de tus hijos.’ Jehová lo ha dicho, desde ahora y para siempre.” (Isaías 59:18-21)
El espíritu de Babilonia está a punto de ser quebrantado a través de la destrucción. Pero, no mal interprete la profecía de Isaías como un mensaje de penumbra y condena. Al contrario, Jesús dice, “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28).

Aun ahora estamos viendo los principios del últimoavivamiento, mientras Hechos 2:17 se está cumpliendo.

"En los postreros días --dice Dios--, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños;” (Hechos 2:17). En todos mis años de ministerio, nunca pude ser capaz de imaginar que esta profecía este sucediendo en nuestros días. Ahora, yo creo que se está cumpliendo.

En naciones por todas partes, Cristo se está revelando a multitudes en sueños y visiones. En China, India y naciones árabes, la gente está reportando sus experiencias con Jesús en sueños. Hasta aquí, en la iglesia de Times Square está sucediendo.

Uno de los hombres de seguridad de nuestra iglesia fue una vez el sumo sacerdote tercero en rango en la adoración diabólica de Santería. El territorio de él era el Bronx, y su apartamento estaba lleno de huesos humanos. El se había vendido alma y cuerpo a Satanás. Pero el corazón de este hombre fue conmovido por el Espíritu Santo. Se puso inquieto, y una noche desafió a Jesús, “Si tu eres más poderoso que el diablo al que yo sirvo, muéstramelo en sueños esta noche.”

Esa noche en un sueno, el hombre se vio a sí mismo en un tren rumbo al infierno. Mientras pasaba por un túnel, al otro lado estaba Satanás. El diablo le dijo al hombre: “Tu me has sido fiel. Ahora te llevo a tu lugar de descanso eterno.” Entonces de repente, apareció una cruz. En ese momento, el hombre despertó.

El salió de esta experiencia encendido por Jesús, sacó cada indicio de maldad de su apartamento, y entrego su vida al Señor. Hoy, el es un dulce y devoto hombre de Dios y esta activo en nuestra iglesia. Lo detuve recientemente y le dijo, “Veo a Jesús en ti.” El contestó, “Hermano David, usted no sabe lo que esas palabras significan para mi después de veinte años de servirle al diablo.” Su nueva vida milagrosa salió de ese sueño dado por Dios.

Querido santo, el día viene cuando el mundo entero vera a Jesús. El apóstol Juan vio, “Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ‘¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!’” (Apocalipsis 7:9-10).

Esto no es un pequeño remanente, sino una innumerable multitud, como Isaías profetizo. Y todos ellos están adorando al Señor. ¡Alabado sea Dios por ese día prometido!
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